El otro yo - Mario Benedetti

El otro yo" de Mario Benedetti – Contagio Radio

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    “El Otro Yo”, escrito por Mario Benedetti en los años 60’, cuenta la historia de un joven llamado Armando, el cual se encuentra ante un dilema frente a sus dos personalidades. Tanto este dilema, como la mayor parte de los acontecimientos del relato, se nos presentan simbólicamente y no explícitamente, elemento que incita a la reflexión del lector acerca del verdadero significado del cuento, apuntando a algunas conclusiones específicas. En cuanto a las personalidades de Armando, la primera es la más vulgar, la que vendría siendo la más corriente de la manera que se le describe en el cuento. La otra es a la que hace referencia el título, ya que es su lado más sentimental, el que él consideraba que no debía mostrar a sus amigos, ya que no se sentía cómodo expresándose frente a otros. Aquí podemos ver cómo en esa época, 1968, la gente se veía afectada por los roles de género presentes en la sociedad, y de cómo debía ser cada persona. Por un lado, a los hombres se les veía como seres más vulgares, como vendría siendo Armando, y por el otro lado a las mujeres se las veía más sentimentales, haciendo que a los hombres que eran así se les viera mal. Todos estos estereotipos llevan al joven Armando a deshacerse de su Otro Yo, dejando así solo el lado que en esa época era visto como “correcto” por la sociedad para los hombres. Pero al reencontrarse con sus amigos, este se da cuenta que ese lado sentimental, del cual él se avergonzaba, era por el cual era reconocido por sus propios amigos, por lo que al cambiar, ellos dicen que ya no es como antes.


Aceptarse a sí mismo

       Días después, Armando tenía un sentimiento vacío dentro de él, sentía que le faltaba El Otro Yo. Decidió leer una vez más la carta que le había dejado El Otro Yo antes de suicidarse, que decía así: “Querido Armando, decidí tomar esta difícil elección de dejarte, porque se notaba que no podíamos funcionar bien. Además, tú no querías que salga a la luz lo nuestro, porque querías ser vulgar como los demás hombres pero yo era muy débil para dejarte, por lo que lo mejor para ti siento que fue dejarte a ti junto a tu vulgaridad”. Tras leer la carta, Armando esperó sentir un apretón en la garganta, como si fuera a llorar, pero no pasó nada porque esos sentimientos se los había llevado El Otro Yo.

    Luego de eso, viendo que definitivamente sus amigos no lo querían y que sus padres no lo tomaban en cuenta como antes, Armando se dio cuenta de que El Otro Yo era una parte importantísima de él, y que no podía vivir sin esa parte. Pensó en todo que lo escondió por lo que dirían sus compañeros, lo que hizo que sintiera rabia y angustia. Luego de sentirse así durante varios días, Armando decidió quitarse la vida.


Mismos personajes, diferentes personalidades

    Cuando leí “El otro yo” de Mario Benedetti lo relacione inmediatamente a un capítulo de una historia que estoy leyendo. Se llama Mushishi (蟲師), es un manga japonés escrito por Yuki Urushibara que estimula la reflexión y el análisis de muchas cuestiones filosóficas por medio de la cultura japonesa y de eventos sobrenaturales característicos de la tradición de ese país. Justamente en su primer capítulo se toca una situación muy parecida, tanto literal como simbólicament,e a lo relatado en “El Otro Yo”. Una abuela y su nieto viven solos en las montañas. El nieto tiene la capacidad de crear estos eventos sobrenaturales de los que trata el manga, pero la abuela no puede verlos y cree que su nieto delira. Posteriormente se relata el pasado de la abuela, en el que ella participó de una ceremonia con estos seres sobrenaturales, la cual, en caso de ser completada, la convertiría en uno de dichos seres. Sin embargo, la ceremonia fue interrumpida, provocando un severo trauma psicológico en la mujer, generando una ruptura en su personalidad y separando a su persona en dos cuerpos. Uno que envejece, que había perdido toda esperanza en cualquier mejora en la vida, y que no creía en la existencia de los seres sobrenaturales que habían cambiado su vida. El otro cuerpo se mantuvo en una especie de limbo, en medio del mundo sobrenatural y el natural, no envejeciendo, pero tampoco pudiendo ser visto por el resto de los humanos. Este último mantuvo toda esperanza y creencia en los seres sobrenaturales. Posteriormente, el personaje principal llega a vivir un tiempo con el nieto y la abuela (siendo la abuela el cuerpo físico que envejece) y se da cuenta de los acontecimientos del pasado, ya que es especial y puede ver al cuerpo que no envejecía. Entonces, él finaliza la ceremonia de antaño, consolidando la transformación del cuerpo del limbo y unificando ambas personalidades que habían sido separadas por la ruptura psicológica.

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